Juegos Olímpicos de París 2024
Serbia y USA se miden en una semifinal para el recuerdo
Las finales olímpicas de 2008 y 2012 entre Estados Unidos y España encontraron anoche un sucesor espiritual en la semifinal de París 2024, donde Serbia estuvo a milímetros de lograr lo impensable: derrotar al Dream Team en su mejor versión. Aunque los balcánicos cayeron por 95-91, su actuación quedó como una de las más memorables en la historia del baloncesto olímpico, demostrando que, ante ciertos rivales, hasta el mejor equipo puede parecer mortal.
El Planteamiento Perfecto de Serbia
Desde el inicio, Serbia demostró que no iba a ser un simple espectador ante la constelación de estrellas americanas. Con un movimiento de balón exquisito liderado por Nikola Jokic y un acierto en el tiro exterior que en ocasiones superó el 50%, los serbios tomaron la delantera y comenzaron a sembrar dudas en el Bercy Arena. El tercer cuarto cerró con un 76-63 a favor de los de Pesic, una ventaja que, aunque no definitiva, sí hizo que todos se preguntaran: ¿es posible?
La Presión del Último Cuarto
Sin embargo, el último cuarto resultó ser una prueba demasiado grande para Serbia. A medida que la victoria parecía más cercana, el miedo a dejarla escapar comenzó a invadir al equipo. La precisión que había caracterizado su juego se convirtió en nerviosismo, y en lugar de buscar el golpe de gracia, Serbia optó por contemporizar, un enfoque peligroso cuando se enfrenta a un equipo del calibre de Estados Unidos.
Las Estrellas Americanas Responden
Y como era de esperar, las estrellas estadounidenses respondieron. Stephen Curry lideró la remontada con una actuación histórica, anotando 36 puntos y 9 triples. LeBron James, con un triple-doble de 16 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias, mantuvo al equipo unido, mientras que Joel Embiid, tan criticado antes del torneo, apareció en los momentos clave para revertir la situación. Kevin Durant, que había tenido un inicio discreto, sumó puntos decisivos en la recta final, completando la remontada y asegurando el pase a la final.
El Final y las Reflexiones
Serbia, que había hecho todo lo posible para tumbar al gigante, vio cómo sus esfuerzos se desmoronaban en los últimos minutos. El balón dejó de circular con la misma fluidez, los tiros comenzaron a fallar, y las decisiones de Pesic, como sentar a Aleksa Avramovic en el último cuarto, dejaron al equipo sin el impulso necesario para resistir el embate final de Estados Unidos.
Para los serbios, esta derrota será inicialmente una fuente de frustración, pero con el tiempo se convertirá en un motivo de orgullo, un recordatorio de que estuvieron a punto de hacer historia. Para Estados Unidos, fue una señal clara de que el baloncesto europeo está más cerca que nunca de alcanzar su nivel, una advertencia que deberán tener en cuenta cuando enfrenten a Francia en la final.